La Fundación Cartier (París) celebrará a partir del próximo mes de mayo sus 30 años de dedicación al arte contemporáneo con una serie de actividades a lo largo de todo el 2014.
La historia comenzaba el 20 de octubre de 1984 cuando la Maison Cartier, con un gesto pionero en lo referido al mecenazgo, creaba esta fundación marcada por su vocación renovadora. Se trataba de la primera fundación dedicada en Francia a promover el arte contemporáneo y ya se anunciaba dispuesta a replantearse todos los modelos expositivos vigentes. Desde entonces, siempre ha destacado por su carácter inquieto y curioso y por su fuerte compromiso con los artistas. Este último aspecto enorgullece especialmente a la fundación, que ha sabido convertirse en un espacio para la libertad artística y los diálogos creativos de diversa índole. Raymond Hains, Bill Viola, Moebius, Huan Yong Ping, Chéri Samba, Tatsuo Miyajima o Hans Ulrich Obrist son sólo algunas de las figuras que allí se han reunido.
La historia continuaba con el paso de los años, y con la creciente atención prestada por la Fundación Cartier a las manifestaciones multidisciplinares. El museo se iba convirtiendo en un fecundo lugar de encuentro, en el que se daban cita distintas disciplinas, todas ellas mezcladas con el objetivo de erosionar los límites que se empeñan en distinguirlas y jerarquizarlas. Así, lo contemporáneo se reunía con lo primitivo, el vudú con la Velvet Underground, el diseño con las matemáticas, David Lynch con el chamanismo…
A partir de mayo, toda esta historia se recordará con una programación dedicada a rebuscar entre esos recuerdos intensos que la construyen. Esas “vivid memories” a las que alude el título de la exposición conmemorativa organizada para la ocasión, serán evocadas por sus propios protagonistas. Para ello, toda la comunidad artística que ha ayudado a escribir esta historia volverá al museo para compartir con el público su testimonio y sus obras. Una manera alternativa de contar el relato de estos 30 años de la Fundación Cartier, que son también 30 años de la historia del arte contemporáneo. Por lo tanto, la historia no termina, y el edificio de cristal de Jean Nouvel en el Boulevard Raspail volverá una vez más a ser el lugar en el que confluyen creación y descubrimiento, con disciplinas, voces e ideas variadas. Un nuevo episodio a recordar.

Imagen: Vistas de la Fundación Cartier (París).

La Fundación Cartier (París) celebrará a partir del próximo mes de mayo sus 30 años de dedicación al arte contemporáneo con una serie de actividades a lo largo de todo el 2014.
La historia comenzaba el 20 de octubre de 1984 cuando la Maison Cartier, con un gesto pionero en lo referido al mecenazgo, creaba esta fundación marcada por su vocación renovadora. Se trataba de la primera fundación dedicada en Francia a promover el arte contemporáneo y ya se anunciaba dispuesta a replantearse todos los modelos expositivos vigentes. Desde entonces, siempre ha destacado por su carácter inquieto y curioso y por su fuerte compromiso con los artistas. Este último aspecto enorgullece especialmente a la fundación, que ha sabido convertirse en un espacio para la libertad artística y los diálogos creativos de diversa índole. Raymond Hains, Bill Viola, Moebius, Huan Yong Ping, Chéri Samba, Tatsuo Miyajima o Hans Ulrich Obrist son sólo algunas de las figuras que allí se han reunido.
La historia continuaba con el paso de los años, y con la creciente atención prestada por la Fundación Cartier a las manifestaciones multidisciplinares. El museo se iba convirtiendo en un fecundo lugar de encuentro, en el que se daban cita distintas disciplinas, todas ellas mezcladas con el objetivo de erosionar los límites que se empeñan en distinguirlas y jerarquizarlas. Así, lo contemporáneo se reunía con lo primitivo, el vudú con la Velvet Underground, el diseño con las matemáticas, David Lynch con el chamanismo…
A partir de mayo, toda esta historia se recordará con una programación dedicada a rebuscar entre esos recuerdos intensos que la construyen. Esas “vivid memories” a las que alude el título de la exposición conmemorativa organizada para la ocasión, serán evocadas por sus propios protagonistas. Para ello, toda la comunidad artística que ha ayudado a escribir esta historia volverá al museo para compartir con el público su testimonio y sus obras. Una manera alternativa de contar el relato de estos 30 años de la Fundación Cartier, que son también 30 años de la historia del arte contemporáneo. Por lo tanto, la historia no termina, y el edificio de cristal de Jean Nouvel en el Boulevard Raspail volverá una vez más a ser el lugar en el que confluyen creación y descubrimiento, con disciplinas, voces e ideas variadas. Un nuevo episodio a recordar.

Imagen: Vistas de la Fundación Cartier (París).