Un antiguo edificio de oficinas, situado en una zona suburbial de París y abandonado desde hace años, será reutilizado para albergar un taller de artistas, un nuevo centro cultural en el que se llevarán a cabo talleres, residencias y demás actividades con las que se pretende aprovechar el enorme edificio además de animar una zona un tanto deprimida de la ciudad (el barrio en el que está ubicado fue donde se iniciaron los disturbios y revueltas callejeras que en 2005 asolaron el país). La torre Utrillo iba a ser derruida hasta que el Ministerio de Cultura francés decidió aprovecharla y contribuir, mediante este reciclaje arquitectónico, al fomento de las artes plásticas y el apoyo a los jóvenes creadores que contarán con un nuevo espacio donde desarrollar su trabajo.