En 1970 el afamado galerista Leo Castelli enviaba a limpiar una de sus piezas de Roy Lichtenstein Electric Cord y, desde entonces, nunca más se supo de ella. Ahora, 42 años después, esta pieza en blanco y negro ha sido detectada por la Fundación del artista al conocer que se estaba intentando vender la pieza. La obra se encuentra en un almacén en Nueva York y se desconoce todavía quién llevó a cabo el hurto así como qué fue de la pieza desde que desapareció, aunque se sabe por ciertas fuentes que podría haber viajado a Colombia donde unos testigos afirman haberla visto colgada en una exposición en un museo. De momento la pieza se encuentra en un limbo legal, en Manhattan, a la espera de que el juez determine qué hacer con ella.