En 1968 el artista Donald Judd dejaba su estudio en Park Avenue y se mudaba a la calle Spring, en el Soho. Un emplazamiento por entonces poco habitual, industrial y decadente pero que, pronto, se convirtió en una zona de la ciudad llena de artistas y galerías, un ambiente que todavía hoy se mantiene.

En ese espacio Judd orquestó diversas reuniones y actividades con las que fue creando una comunidad de artistas con los que debatía y trabajaba, no sólo en sus propios proyectos sino en asuntos que afectaban al barrio y la ciudad.

Pronto su estudio se convirtió en un hervidero, un punto de referencia que tras varios años cerrado por obras de reforma, ahora ha vuelto a abrirse perfectamente renovado y restaurado. En el estudio no sólo se pueden ver piezas del artista y de otros creadores, como unos espectaculares neones de Dan Flavin, sino que se puede consultar el archivo del artista y dsifrutar de multitud de muestras y actividades.

Imagen: Vista del exterior del edificio que acoge la Judd Foundation.