La Fundación Rauschenberg que custodia los derechos y las obras de este artista norteamericano ha anunciado que va a invertir todo tipo de esfuerzos para volver a alcanzar el nivel del que gozaba hace quince años cuando era una de las instituciones artísticas más prestigiosas. Esto implicará que producirán más exposiciones, invertirán más en promoción y producción, en investigación y en becas para jóvenes creadores entrando claramente en competencia con otras instituciones dedicadas a la memoria de grandes creadores como la de Andy Warhol, Pollock o, a menor escala, la de Robert Mapplethorpe. Teniendo en cuenta que la Rauschenberg Foundation cuenta con una cifra de partida que asciende a los 350 millones de dólares, con subastas de obras del artista y otras formas de recaudar fondos previstas para un futuro cercano; no es de extrañar que otras entidades privadas teman por la memoria de sus artistas y, por consiguiente por su visibilidad y su crecimiento económico.