Seis décadas de trabajo, una deslumbrante aventura a través del arte moderno de la mano de Rauschenberg. La Tate Modern acoge la primera retrospectiva desde que en 2008 muriese Robert Rauschenberg, en colaboración con el MoMA de Nueva York y el San Francisco Museum of Modern Art, entidades a las cuales la exposición itinerará tras su paso por Londres.

La muestra recoge todas las múltiples maneras de representación con las que trabajó el artistas, desde sus inicios en el Pop Art hasta las distintas pinturas, esculturas, fotografías, grabados, escenografías y mediante las cuales cuestionó las fronteras tradicionales entre la vida y el arte. Desde sus obras de luces intermitentes hasta la incorporación de distintos elementos en sus lienzos, como una cabra. Rauschenberg incorporaba a su obra elementos que encontraba en las calles de Nueva York, no existían límites. Serigrafías de Kennedy junto a 1.000 galones de fango hasta un dibujo que llegó a ser mandado a la luna.

Cada sala de esta exposición es un momento único en la vida del artista, desde la rápida respuesta de Rauschenberg al expresionismo abstracto hasta sus obras finales, saturadas de imágenes y colores, un repaso a todas las posibilidades del arte en nuestro tiempo. Desde su alejamiento del romanticismo sentimental de los expresionistas hasta su énfasis en la exhibición emocional. Un valor añadido de esta exposición es el hecho de que se han conseguido préstamos internacionales que rara vez son cedidos para estas ocasiones, como Combines, una obra entre la pintura y la escultura o Monogram, que se exhibe por primera vez en más de medio siglo. Serigrafías políticas, sobre los medios de comunicación o escenas callejeras conforman esta exposición.

La obra de Rauschenberg va más allá del lienzo, tal y como se concibe; el cuadro pasa de ser una ventana a se texto, pasa de narrar una historia a albergar una red informativa, de ser un lienzo dispuesto en un eje vertical a serlo en un eje horizontal, sobre el suelo. Es, el lienzo, una superficie de trabajo en la que andar, trabajar e incluso dormir. Pero la exposición muestra no sólo su obra plástica, sino que nos adentra en la performance y la danza a través de sus colaboraciones con Merce Cunningham o Trisha Brown.

(Robert Rauschenberg en la Tate Modern de Londres. Desde el 1 de diciembre hasta el 2 de abril de 2017)