La primera muestra del artista alemán Rainer Splitt incluye una visión global de su trabajo a través de papeles pintados, cajas y pinturas vertidas sobre el suelo. Basada en el color y heredera del minimalismo, su obra se encuentra a medio camino entre la pintura y la escultura. En 1988 empieza con objetos tridimensionales originados a partir de sus pinturas vertidas de la década de los noventa: manchas de color, mezcla de pintura y emulsiones sintéticas que, derramadas sobre una superficie, emergen como formas de una gran luminosidad.
Imagen:Rainer Splitt. Kleine Grüne Box,2007.