Este 11 de junio se inaugura en Zúrich la 121 edición de Manifesta, la llamada Bienal Europea que viene celebrándose en diferentes lugares, supuestamente zonas de fricción, en los límites de problemas, ideas o historias. Este año es Zúrich, en una bienal que se centra en las relaciones del artista con el trabajo, en esa zona de conflicto entre intereses, formas de vida y deseos personales. Su curador es el artista alemán afincado en Zúrich Christian Jankowski (Göttingen, 1968), un artista performativo cuyo trabajo se desarrolla entre el arte y los no profesionales del sector, gente ajena al discurrir del sector. Durante los años que lleva trabajando ha colaborado con magos, políticos, incluso algún miembro del Vaticano. Muy en la línea de su trabajo artístico está el concepto central de esta Manifesta 11: What People Do for Money: Some Joint Ventures centrado en los campos de trabajo en Zúrich y su relación con el arte. Artistas internacionales han trabajado junto con diferentes tipos de profesionales afincados en la ciudad, con muy diferentes procedencias sociales , unos 30 proyectos que adoptan la posición de join venture (una unión circunstancial, una unión de suerte, literalmente); cada uno de estos trabajos se mostrará en tres formatos: la clásica en una institución artística, en un encuentro vía satélite y en un film que se verá en el Pavillon of Reflections, en Zúrich. Por poner un par de ejemplos: Carles Congost ha trabajado con el jefe de la brigada de bomberos de Zurich Simply the Best, sobre la diferencia entre vocación y trabajo asalariado; Maurizio Cattelan trabajó con un atleta paralímpico, Teresa Margolles con un transexual del trabajo sexual, etc.

Por otra parte Manifesta también incluye una sección con exposiciones históricas (Sites Under Construction)que reflexionan sobre como el trabajo ha sido un motivo en torno al cual artistas de todas las épocas han desarrollados sus ideas y obras en los últimos cincuenta años, y está comisariada por Jankowski junto a Francesca Gavin.

Sin duda se trata de una oferta muy original en un panorama excesivamente mimético que se refleja a si mismo bienal tras bienal, evento tras evento, a lo largo de los últimos años por todo el mundo. La frescura e imaginación de Christian Jankowskin aporta una visión diferente, una mirada nueva y mucho más cercana a la vida cotidiana y al arte actual. Sólo hay que desear que sus planteamientos se hayan conformado en un cuerpo expositivo del mismo interés. Para verlo habrá que acercarse a Zúrich a partir del 11 de junio, durante todo el verano.

(Manifesta 11, Zúrich, Suiza. Desde  11 de junio al 18 de septiembre del 2016)