OPINIÓN

Todos hemos hecho las cuentas del Gran Capitán alguna vez, soñando que nos tocaba la lotería o cualquiera de los sorteos imposibles que nos prometen millones por sólo un euro de gasto. Pero parece que los museos las han hecho desde hace tiempo todos los años, todos los meses, pero ahora con los recortes y crisis generalizada ya nos les cuadran. Y avisan de sus cierres, de ERES, y aunque no lo anuncien, vemos abatidos como baja el nivel de calidad y el flujo de renovación en sus exposiciones. Donde antes se inauguraba cada tres meses ahora se alargan las exposiciones hasta el aburrimiento (si es que éste no llegaba ya en la inauguración). En cuanto a la calidad sabemos que no hay un único baremo, pero sustituir artistas locales por otros nacionales, jóvenes desconocidos por consagrados, etc. está empezando a ser lo habitual. Sin contar con los recortes en producción, comisariados, presupuestos de montaje, eliminación de talleres, de programas educativos, etc.


Sin embargo, y aún con estos recortes, no parece ser suficiente. El Museo Esteban Vicente avisa que cierra (temporalmente), pues con un recorte del 50% y sólo 770.000 euros para el 2012 es imposible seguir abierto. La pregunta sería: ¿cómo se gastan esos 770.000 euros? Porque, sinceramente, un museo con colección propia, edificio propiedad de la Diputación Provincial y una plantilla queremos creer que mínima y exposiciones temporales por lo general de artistas nacionales y un máximo de cuatro al año… ¿En qué se va el dinero? Pero no sólo es el Esteban Vicente. La sala Rekalde apenas hace tres o cuatro exposiciones al año, por lo general de artistas locales, el edificio es propio, el personal en su mayoría funcionarios, ya ni fotógrafo pagan (al parecer hasta las fotos para la web las hacen ellos mismos, para ahorrar) y con un presupuesto similar no tienen ni para pipas… Y eso me recuerda que cuando se planteaba la creación del Reina Sofía, el Ministro Solana afirmaba que con mil millones de pesetas no había ni para escarpias. Y es que parece que el Gran Capitán ha hecho escuela. A Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) los Reyes Católicos le pidieron cuentas después de que este ganara Nápoles y Sicilia para el Reino de Aragón. El Gran Capitán presentó unas cuentas que se han hecho famosas y que tal vez se parecen en la exactitud a las de los directores de museos, aunque estos no hayan ganado ni Nápoles ni Sicilia, ni la copa de Europa, ni nada. “En picos y azadones (para enterrar a los adversarios muertos) cien mil millones”, pedía Fernández de Córdoba. ¿Cuánto ganan los directores de los museos? Porque parece ser que el director de la Red Viaria de Valencia gana más que el Presidente del Gobierno del Estado. “Ciento sesenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas por el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo”. Tal vez los gabinetes de prensa se hayan gastado menos, pero la verdad es que no tienen mucho por lo que repicar. Tal vez sea más ajustado los “tres millones de ducados en sufragios por los muertos”, o por todos los artistas españoles nunca expuestos en tantos años, en tantas exposiciones…


En fin, tal vez habría que, además de los comités de buenas prácticas, formar otro de amas de casa expertas en llegar a fin de mes con una familia numerosa y todos en paro. Igual con 770.000 euros sabrían qué hacer. Y esto sabiendo que es muy diferente hablar del CAAC, que tiene que mantener en pie La Cartuja entera (y conserva con dignidad el tipo ante los aires de crisis) y esos otros que con cerrar mas días, despedir al personal, bajar el listón en todo, se hacen fuerte en sus castillos de naipes. Tendríamos que saber en qué se despiezan estos presupuestos que desde fuera parecen más que suficientes, sobre todo ahora que nos hemos dado cuenta de que había cosas que se pagaban muy por encima de su precio, pues hoy se presupuestan, facturan y pagan por mucho menos, y no me refiero a los “Cien mil ducados en guantes perfumados” que el Gran Capitán presupuestaba en sus cuentas para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla.


Tal vez seamos nosotros, los que estamos al otro lado de las taquillas, los que al parecer sólo somos números de visitantes anónimos, los que tengamos que exigir “cien millones por nuestra paciencia”, en homenaje y recuerdo al Gran Capitán (“Cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le había regalado un reino”).


Imagen: Federico de Madrazo. El Gran Capitán en la Batalla de Ceriñola, 1835. Museo Nacional del Prado, Madrid.