Desde los años sesenta Giorgio Griffa ha encontrado en la pintura su máximo canal de expresión. Una expresión, eso sí, moderada, pensada, en la que lo que realmente importa es el gesto, el acto de pintar. Nacido en Turín en 1936, Griffa ha pertenecido a diversos grupos y movimientos pictóricos, tanto italianos (Arte Povera) como del resto de Europa, en la búsqueda de una transformación artística.

El Museo Serralves expone una selección de sus obras por primera vez visibles en Portugal. Un total de 40 pinturas y 50 dibujos en telas en las que plasma la realidad física y metafórica. Un repaso a su obra desde 1969 hasta 2015: desde el uso de colores pasteles, amables y sencillos hasta su evolución en los años ochenta, guiado por Mario Mera, años en los que la neovanguardia se hace más evidente a través de colores más vivos y el uso de líneas y formas más geométricas. Esta exposición, comisariada por Suzanne Cotter directora del museo y por Andrea Bellini, director del Centre d´Art Contemporaine de Ginebra, incluirá también la serie Alter Ego, obras que aúnan un diálogo artístico entre grandes pintores como Matisse, Tintoretto, Marden y Agnes Martin.

(Giorgio Griffa. Quasi Tutto. Fundación Serralves, Oporto. Desde el 14 de mayo)