OPINIÓN

Hasta hace poco, incluso algunos igual piensan que todavía hoy, muchos artistas e intelectuales hacían gala de una tendencia izquierdista, de una solidaridad con las causas de los mas desfavorecidos, y otras veces (con un menor grado de compromiso social pero más anárquicamente, independientes de todo) simplemente los artistas le hacían una cuchufleta al mundo del dinero, a los ricos, a los burgueses, a todos aquellos que ven como ajenos sus discursos artísticos o vitales. Hoy todo esto se ha esfumado, como se esfuman los sueños y las ilusiones.


Hoy los principios han dejado de ser importantes, hoy lo importante son los finales. Todos sabemos, hemos sido testigos, e incluso a veces cómplices, de que con la miseria ajena se han fraguado fortunas. La fotografía documental, el fotoperiodismo, el arte conocido como comprometido, ha pasado por encima de desastres, de familias rotas, de guerras, fotografiando cadáveres, niños desnutridos, esclavos del trabajo negro… Y han vendido esas fotos por sumas incomprensibles de dinero, las han expuesto en ferias llenas de glamour por todo el mundo, las han publicado en libros editados a todo lujo y con precios desorbitados… y cuando alguien quiere publicar alguna como documentación ellos cobran, por supuesto, sus derechos. Nunca pensaron en los derechos de imagen de todos aquellos a los que han retratado medio desnudos, en situaciones terribles, igual que no se acordaron de devolver parte de esa ganancia como donación benéfica cuando se han enriquecido con ellas. Y es que entre el principio y el fin hay mucho camino.


El increíblemente famoso Ai Weiwei ha conseguido la solidaridad de todo el mundo al ser maltratado en su país, y de hecho ha conseguido recaudar una gran parte de la multa que la Hacienda china le ha puesto por evasión al fisco (justa o injustamente, en cualquier caso no sería ni el primer ni el ultimo artista que considera que no debe pagar nada en impuestos) con donaciones de personas solidarias de todo el mundo. Ahora bien, al margen de sus declaraciones por la libertad y la democracia… ¿alguien me podría decir si con todo lo que consigue de la venta de sus obras, más las donaciones solidarias de todos los que siguen aferrados a unos principios ya fuera de moda, ha iniciado algún tipo de acción a favor a alguien? Tal vez le basta con “hacer el chorra” grabándose él mismo en vídeo cantando en la calle.


No vamos a recordar a todos esos grandes fotógrafos, como Sebastião Salgado, por ejemplo, que se han hecho de oro fotografiando la miseria ajena, ni a esos otros menores que han ganado menos pero que igualmente han fotografiado sin pedir permiso a cada madre gitana, a cada niño desnutrido, a cualquier “desecho” de la sociedad y que luego han comercializado sus imágenes sin considerar sus derechos, que incluso han ganado premios y hecho exposiciones, sin decir ni pío a los afectados. Eso ya lo hemos asumido… Aunque hay artistas (no documentalistas) que piden permiso a los modelos, que firman contratos (por ejemplo Andres Serrano) y no por ello sus obras tienen menor interés.


Hay otros artistas que han dicho vivir siempre sin vender nada, sin importarles el mercado, siendo libres, “verdaderos artistas” desde sus principios, para llegar al final trabajando con galerías de lujo que les editan libros de lujo, en un ambiente mas que burgués, siendo presentados por los líderes del mercado, de ese mercado hasta ahora despreciado y finalmente asumido con gusto y con cara de “yo no tengo la culpa”. Y si no que se lo pregunten a Isidoro Valcárcel Medina, que podría hacer una obra sobre principios y finales, con prólogo de Hans Ulrich Obrist, claro.

Imagen: Sebastião Salgado. Mujer joven Marabo. Pueblo de Maronal, Amazonas, Brasil, 1998.