La Primera Bienal Nacional de Paisaje pone de manifiesto la preocupación de los artistas que intentaron abordar problemas relacionados con el territorio y sus implicaciones económicas, sociales y políticas. Además de las cuestiones ambientales y la necesidad de sustentabilidad, también hubo quien abordó el paisaje urbano, encauzando cada una de las propuestas a un fin específico. La idea del paisaje está ampliamente desarrollada en el campo artístico, especialmente desde que se convirtiera en tema protagonista desde el siglo XVII. Fue Rousseau también un promotor de la vuelta a la naturaleza y en buen salvaje, y el tema evolucionó hasta la creación reciente con cuestiones como los conflictos territoriales, el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. La Primera Bienal Nacional del Paisaje es un proyecto desarrollado por el Instituto Sonorense de Cultura y recibió 1406 propuestas de 637 participantes nacidos o que viven en México. Artistas de 32 estados de la república mexicana se sumaron a esta convocatoria, cuyo jurado estuvo conformado por Gerardo Mosquera, Itzel Vargas Plata y Carlos E. Palacios. Los artistas seleccionados fueron Abraham Palafox, Alex Dorfsman, Saulo Cisneros, Yanieb Fabre, y Alma Irene; entre otros. Los múltiples soportes utilizados por los artistas van desde la pintura al grabado, pasando por fotografía, escultura, vídeo e instalación. Esta primera bienal viene con intención de quedarse y crear, en el panorama artístico mexicano, un evento de referencia en torno al paisaje. (Primera Bienal Nacional del Paisaje. Museo de Arte Carrillo Gil, Ciudad de México. Del 26 de junio al 13 de septiembre del 2015).


Imagen: Fernando Brito. El campo (suicidio en Balbuena), una de las piezas que forman parte de la bienal.