OPINIÓN

El Ayuntamiento de Málaga acaba de firmar un acuerdo para abrir una sucursal del Museo Pompidou. Colocará en una construcción de cristal del puerto de la ciudad 70 piezas del museo francés en Málaga y algunas exposiciones temporales. No nos han dicho qué obras vendrán a Málaga -eso no parece importar mucho-, pero sí se sabe que el ayuntamiento andaluz (recordemos que Andalucía es la autonomía española con más paro, con niveles de lectura mínimos y el gasto cultural más bajo…) pagará un millón de euros por año por la franquicia, durante cinco años. Naturalmente también habrá que hacer obras en el edificio (conocido como “El Cubo de Cristal”) que se calculan en cinco millones más de gasto, del que el ayuntamiento prevé que la mitad la pongan empresas privadas. A mí lo que más me gusta de estos presupuestos es el redondeo: cinco millones, ni uno más ni uno menos, aunque luego siempre resultan ser muchos más. Nunca una obra, una chapuza casera, cuesta lo que se calcula, pero una obra de cinco millones es otra cosa, claro, esos van exactos. ¡Ja! Como si algún experto hubiera hecho un estudio, como si el proyecto no fuera un capricho municipal que lo que busca es asomarse a las cifras millonarias de visitantes del Museo de París, ¡oh là là!, que recibe, como no podía ser menos, cinco millones de visitas al año. Cinco por cinco veinticinco, y me llevo dos… que cuentas tan fáciles: multiplicar por cinco es lo más fácil del mundo.

A nadie le han preguntado por el interés, por la necesidad, por la oportunidad, por el gasto; no, para qué, total cinco millones no es dinero. España siempre ha sido un país rumboso, animado, que si tiene que gastar, pues gasta. Y a otra cosa. Si hay crisis que la paguen los ciudadanos de a pie , que esos como no son turistas ni cuentan, que no deben ser ni cinco millones, ¡vamos, qué más visitas recibe el museo en París! Para qué vamos a hacer estudios que nos van a demostrar que no hace falta otro museo, que ya tenemos en Málaga un Museo Picasso (otro, no el de Paris ni el de Barcelona, otro) y otro Museo Thyssen, (no el de Suiza ni el de Madrid, otro). Y es que el Guggenheim ya está en Bilbao, que si no pués poníamos otro en Marbella, para los jeques árabes que se aburren de tanta fiesta y tanta rubia, y es que como dice el cantautor Javier Krahe, “no todo va a ser follar”, también hay que ir al Museo de vez en cuando.
No sé qué parte de que Málaga no es París, no acaba de entender su inteligente alcalde, que no entiende que el turista que va a París no es el mismo que el que va a Málaga en verano. Y lo más desagradable es que todo este asunto se hace de espaldas a la cultura y a la educación, muy al estilo de todas las gestiones “culturales” de nuestros políticos actuales. No hay dinero para los museos, ni para las escuelas, no se enseña arte en ningún sitio ya, los museos ya no tienen presupuesto ni para mantenerse abiertos, las bibliotecas públicas no pueden comprar ni el periódico, pero cinco millones no es nada para traer una franquicia de un museo para los turistas.
Hace dos años en España había más de cien museos y centros de arte dedicados total o en gran parte al arte actual. Al menos un tercio de ellos han cerrado sus puertas o cerrado sus actividades. Por cortes de dinero y/o por injerencias políticas en su gestión. Al día de hoy, exceptuando unos pocos, el resto malvive; pero los macro proyectos faraónicos, en tamaño y en coste siguen floreciendo, aunque sea por un día: en Asturias el Niemeier, en Galicia La ciudad de la Cultura (que ahora ya van reconociendo los políticos que es inviable), en Tenerife el TEA, mastodóntico edificio de Herzog & de Meuron hoy convertido en un cine de barrio… y me aburre esta letanía de fracasos millonarios, en la que solamente el Guggenheim de Bilbao ha salvado los trastos, aunque nunca se aclaró totalmente algún extraño asunto de dineros perdidos, fondos desviados, en fin, el turista sigue llegando a Bilbao a ver el edificio: paga la entrada, mira las paredes, come algo en el restaurante, mea rápidamente y vuelve a Madrid o a donde esté durmiendo, por qué en Bilbao no se toma ni un vino fuera del Guggenheim, ese es el turismo que lleva detrás el gran museo. Pero Andalucía no es el País Vasco, ni hoy es ayer. Hoy Bilbao no podría pagar la instalación del museo norteamericano sobre la ría. Y Málaga, en la zona más pobre del país, considera que cinco millones de franquicia más otros cinco de obras (y lo que no te cuento) es una suma asumible. Pues por lo menos, que enseñen francés a los niños en las escuelas.

Imagen: Guy Georget. Espagne= Spanien. Cortesía/Fuente: Colección de carteles del Centro de Documentación Turística de España, Instituto de Estudios Turísticos (www.iet.tourspain.es). Madrid.
BSO de la opinión: www.youtube.com/watch?v=o0XlAeZTRyQ?