Una muestra en el Kunstverein de Wiesbaden ha causado gran revuelo desde su inauguración. La exposición Burquoi del artista Naneci Yurdagül obliga a los espectadores que asistan a visitarla a llevar un burqa para contemplar las obras. Con este gesto Yurdagül pone el dedo en la llaga en un asunto problemático relacionado con la religión, la identidad y el espacio público; temas constantes en sus obras a las que ahora ha querido añadir esta condición para hacer aún más evidente el que es un tema polémico y complejo en muchos ámbitos y, sobre todo, en lo que se refiere a la convivencia, la tolerancia o la falta de ella entre culturas. Yurdagül trata también otros aspectos delicados, como el de la iconoclastia, con trabajos como Portrait of Allah—Portrait von Gott o la instalación Hall of Mirrors. Una muestra incómoda, política y polémica que permancerá en Wiesbaden hasta mediados de diciembre.