El galardonado actor Philip Seymour Hoffman fue encontrado muerto de una sobredosis de drogas según las autoridades (tal y como denuncia el Wall Street Journal) la madrugada del domingo. Sin lugar a dudas una gran pérdida para el mundo del cine, pues con sólo 46 años y una trayectoria plagada de títulos significativos donde siempre brillaba su actuación, ya fuera principal o secundaria (papeles a los que por su físico siempre quedaba mayormente relegado, pero que llegó a convertirse en un roba-escenas allí donde apareciese).
Galardonado con el Oscar a la mejor actuación en 2006 por Truman Capote, de Bennett Miller; siendo nominado en otras tres ocasiones como secundario por: La guerra de Charlie Wilson, de Mike Nichols; La duda, de John Patrick Shanley y The Master, de Paul Thomas Anderson, director de culto éste último que lo solicitó en la mayoría de sus filmes: Sidney; Boogie Nights, Magnolia y Embriagado de amor.
Respetado tanto por el mundo del cine como por el de las tablas del teatro (llegó a dirigir y actuar en Broadway, estando nominado en un par de ocasiones al prestigioso Tony por esta labor), lo mismo intercalaba en su filmografía títulos blockbuster como Twister o Misión Imposible III, como filmes de directores de reputado prestigio tanto en el mundo del cine independiente como en el de las majors americanas: Happiness, de Todd Solondz; El gran Lebowski, de Joel Cohen; El talento de Mr. Ripley y Cold Mountain, ambas de Anthony Minghella o, Antes que el diablo sepa que has muerto, de Sidney Lumet. Su legado sin duda queda para el disfrute y estudio continuo.