Esa parece ser la fórmula de Saatchi, sobre todo en su relación con el arte, sus artistas y sus negocios. Una buena muestra es la subasta que se celebró la noche del jueves 17 de octubre, con el título Thinking Big, en la que la Saatchi Gallery recaudó 3,6 millones de euros con la venta de unas cincuenta piezas de grandes obras de artistas de su colección. Esta subasta ha tenido, entre otras, la novedad de no contar con red, es decir, que se ha celebrado sin estipular un precio mínimo de salida, con lo que las obras se habrían podido adjudicar muy por debajo de su precio de mercado, lo que hubiera supuesto una humillación para el artista y un descalabro para el mercado algo que a Saatchi no le ha preocupado nunca en exceso. De hecho algo así ha pasado con algunos artistas como es el caso de Three(Cross With Balloons), un Cristo de trapo con globos de Agathe Snow por el que se pagaron tan solo 7.363 euros, la pieza más barata de la subasta. Otra media docena de piezas se quedaron en las 10.000 libras (11.780 euros).
La pieza que alcanzó un precio más alto fue la de fue Tracey Emin, cuya obra To Meet My Past, fue adquirida por un coleccionista europeo privado por 568.000 euros, su record personal. Rebecca Warren también registró un record personal con la venta de su serie de esculturas She por 454.000 euros, adquiridas también por un coleccionista europeo privado. Más atrás quedó la llamativa Marthe, de Berlinde de Bruyckere, comprada por una institución europea por 313.000 euros. Ya a una cierta distancia quedaron Martin Honert por sus gigantes Riesen (228.000 euros) y Ghost, las mujeres orando de Kader Attia por las que un comprador anónimo pagó 214.000 euros.

Hay que señalar que todas las piezas que se subastaron encontraron comprador, tal vez por la fecha elegida para la subasta, coincidiendo con la celebración de Frieze, la feria de arte de Londres, que reúne a los coleccionistas, directores de museos y galeristas de todo el mundo en la ciudad de Londres durante una semana, y por el atractivo del almacén donde se podían visitar las piezas, un viejo almacén en el centro.
Con el dinero recaudado Saatchi se garantiza la continuidad de sus políticas educativas y sociales, pudiendo mantener la gratuidad en la entrada de todas sus exposiciones.

Imagen: Tracey Emin. Detalle de To Meet My Past, 2002.