La dramática figura de Pier Paolo Pasolini (1922 – 1975) está ligada a la ciudad de Roma a través no sólo de sus películas, sino de toda su historia personal. En esta exposición que se celebra dentro del Festival de Otoño de Berlín se reúnen tanto los escritos como una amplia documentación fotográfica y, por supuesto, las películas más emblemáticas de un artista que reunía en su obra y en su persona las características de una época de cambios, en los que la ideología y la sexualidad eran las claves de un cambio social que se centraba en una imposible revolución social. Pasolini está considerado como uno de los más significativos exponentes del realismo poético europeo de la segunda mitad del siglo XX. La muestra se basa en un amplio despliegue de cartas, documentos e instalaciones cinematográficas que muestran la diferentes facetas del cineasta, escritor y poeta, desde el melancólico Narciso de sus primeros poemas hasta el marxista heterodoxo de los 50 y 60, su relación con la Iglesia, así como las controversias y el clímax que desató su controvertida película Los 120 Días de Sodoma. En sus películas , sus poemas y sus libros está siempre presente su origen humilde, la idea de ver en la gente humilde una fuerza revolucionaria, un motor de cambio, un error que sin duda tendría que ver con su propia muerte. Pasolini fue un radical revolucionario, un gran artista y un hombre apasionado en la vida y en el amor. Su temprana muerte en las calles de su ciudad sin duda fue un final digno de una de sus películas. Este homenaje que le brinda Berlín es la oda de los intelectuales europeos a un hombre brillante, a un artista que nunca olvidó de dónde venía ni de dónde proceden las revoluciones. (Pasolini Roma, Martin-Gropius-Bau, Berlín. Del 11 de septiembre de 2014 al 5 de enero de 2015).


Imagen: Fotografía de archivo de Pier Paolo Pasolini.