“Todo fluye, nada permanece”, la máxima de Heráclito que afirma que nada es lo mismo dos veces, es representada ahora por la artista Blanca Gracia en su obra Panta rei o los objetos desobedientes. Rocas que cambian de composición, almas peregrinas, flores decaídas, hombres bajo disfraces metamórficos, bañistas pasajeros, la fluidez de la situación social y política; y el devenir de las instituciones que creíamos sólidas. La madrileña inaugura su exposición el día 8 de septiembre en el Centro de Arte de Alcobendas y podrá verse hasta el 15 de octubre. Blanca Gracia expresa en su obra el movimiento constante que nos rodea en todos los ámbitos, la sensibilidad a las variaciones. Cualquier cambio en una condición base puede llevar a transformar todo el porvenir; los objetos pueden volverse desobedientes y dar lugar a desenlaces diferentes según el caso. En Panta rei se representa un entramado fluido, imágenes que varían en tamaño y contenido hasta desembocar en un todo. Blanca Gracia ha creado un alfabeto caótico y oculto que es necesario para averiguar la relación en cada uno de los elementos. Los ciclos que estructuran el proyecto, y que serán iniciados por el músico León Theremin en su inauguración, son: El paso de sólido a liquido (La roca de Sísifo), Metamorfosis (gusano – crisálida – mariposa nocturna), Florecer y decaer (vida – muerte), y, por último, Lo invisible (El alma intangible y fugitiva). Esta artista madrileña es una apasionada de las selvas, las tribus, los espacios imaginarios y, por ello, sus representaciones se envuelven a menudo en estos ámbitos.

(Panta rei o los objetos desobedientes, en el Centro de Arte de Alcobendas, Madrid. Del 8 de septiembre al 15 de octubre de 2016)