Javier D. Box
Muchos auguraron una hecatombe tras la forzada salida del director del certamen José Luís Cienfuegos, quien supo situar en muy buen lugar el certamen gijonés en el mapa internacional. Tras la primera toma de contacto del primer año con el nuevo equipo directivo con un saldo bastante mediocre (en muchos aspectos), parece ser que se han puesto las pilas y han sabido reforzarlo a golpe de timón. Por algo se empieza, este festival que nació especializado para un público infantil hace ya 50 años, ha madurado hasta quedarse en un certamen que goza de una edad envidiable pues pasados los 50 y tener un carácter adolescente no es fácil.

En un festival de categoría, digamos que no sólo una buena programación es lo principal (aunque es lo esperado), también se valora el nivel de un festival por el jurado, donde tienes que traer a gente que corte el “bacalao”; pues bien, este año ha sido presidido por una de las joyas vivientes del cine galo: Patrice Leconte (El marido de la peluquera; La maté porque era mía; La chica del puente…) y con otras caras visibles como el escritor y director Ray Loriga (La pistola de mi hermano) o la actriz Aida Folch (El embrujo de Shangai; La artista y la modelo).
Hay veces en las que el palmarés intenta contentar gustos de toda índole ya sea por geografías, temáticas… y otras veces hay una cinta que copa prácticamente todas las miradas del jurado, tal es el caso de este año, pues la cinta polaca Ida de Pawel Pawlikowski, un drama sobre una novicia a punto de tomar sus votos, descubre un secreto en su familia y de paso una verdad latente en la Polonia de 1960 sobre la ocupación nazi; ha sido la gran acaparadora llevándose a casa el de mejor película, mejor actriz (para la joven Agata Kulesza), mejor guión y mejor dirección artística.

Luego se han ido repartiendo las migajas, a saber: mejor director para Jeremy Saunier por su thriller Blue Ruin; mejor actor para Alexandre Laudry (prácticamente lo más destacado de una cinta previsible sobre amores entre discapacitados) en la canadiense Gabrielle de Louise Archembault.
La sorpresa vino con el premio Exequo para la categoría de animación, a repartir pues entre la japonesa The Fake de Yeun Sang-Ho y el clásico en estas lides Bill Plympton con Cheatin’.
Los premios de consolación, como el especial del jurado, ha recaído en la mexicana Los insólitos peces gato de Claudia Sainte-Luce y el FIPRESCI para la belga Henri, de Yolande Moreau. La española Blockbuster, única representación de nuestra cinematografía este año en el certamen, no sólo no se ha llevado nada sino que ha recibido más abucheos que aplausos.