Amparo Sard (Mallorca, 1973) trabaja sobre el paisaje en instalaciones que invitan al espectador a pasearse entre las piezas. Sus piezas suelen ser de gran tamaño y con una sensación de ser etéreas y casi inmateriales. Así es Paisaje umbrío, una escultura de 10 metros, de polietileno, que presenta en el Museo Barjola de Gijón; se reproduce aquí la idea de paisaje como metáfora de la vida materializada en un único árbol que ocupa la parte central del espacio, y que se conforma en el entorno a través de luces y sombras. Las sensaciones se transmiten también desde lo sonoro, con una polifonía barroca que acompaña la instalación. Sard intenta transmitir en esta pieza que para tener conciencia de un paisaje no basta con detenerse ante un detalle o advertir varios a la vez; el campo visual debe ampliarse y abarcar todos los sentidos, y de ahí la importancia del sonido, la luz, la sombra y el espacio tridimensional de la escultura. (Paisaje umbrío. Museo Barjola, Gijón. Del 10 de abril al 14 de junio de 2015).


Imagen: Amparo Sard. Paisaje umbrío, 2015.