Si hay algo que define la obra de Pablo Genovés (Madrid, 1959) es su extraordinaria capacidad para reiventar imágenes y devolver un lugar a la Historia. La manipulación digital de sus fotografías son una seña de identidad en su trayectoria, ya sea a través de postales antiguas que rescata del olvido y las transforma en presente o bien creando paisajes inhabitables, destruídos y oníricos como El ruido y la furia.

La Sala Verónicas de Murcia acoge una muestra dedicada a Genovés, quien ha creado específicamente para esta muestra un ambiente distinto a lo que ha hecho hasta la fecha: La Vida Eterna es un trabajo en el que dibuja y proyecta con luz. El espacio escogido, con una fuerte carga religiosa ya que se trata de una iglesia del s. XVIII, invita a la reflexión, el sosiego e incluso la ensoñación mediante las luces proyectadas sobre el interior de las salas.

 

(Pablo Genovés, La Vida Eterna. Sala Verónicas, Murcia. Desde el 12 de febrero hasta el 17 de abril de 2016)