El pintor barcelonés Laurent Jiménez-Balaguer (1928) fallecía en París a los 88 años. Establecido en la capital francesa desde 1957, ha desarrollado un lenguaje abstracto que otorga a sus obras una gran fuerza expresiva donde la forma y la materia son las grandes protagonistas. Jiménez-Balaguera ha sido uno de los artistas más reconocidos de los vanguardistas catalanes, y expuso su trabajo recientemente, en 2012, en la Fundació Vila Casas. Su trabajo se enmarca dentro del Expresionismo Abstracto y el Informalismo europeo, tomando como modelo el lenguaje de Saussure, y buscando que la pintura se convierta en el medio para conocer al sujeto. Su fallecimiento coincide con la muestra retrospectiva Aquello que es sagrado que preparaba en el Centro de Artes Tecla Sala de L´Hospitalet, con piezas desde 1956 a 2014.


Imagen: Laurent Jiménez-Balaguer en una imagen de archivo.

Al Museo del Prado se le va una de sus cabezas. Si Miguel Zugaza, su director, es la más visible, Gabriele Finaldi, director adjunto, es la segunda y no por ello menos importante. Se marcha a Londres, elegido para ser el director de la National Gallery, uno de los museos más importantes del país y del mundo. No se trata de un lugar desconocido para él, que ya fue conservador de pintura italiana y española en el centro entre 1991 y 2002. Ahora, con este cambio de gestión, el Prado pierde a uno de sus más importantes coordinadores, a favor de la pinacoteca inglesa. Finaldi ha sido una figura clave en la reordenación de la colección del Prado, dándole un toque más moderno y situando en la galería central las obras de gran formato de pintores europeos como Rubens o Tiziano, presididos por Velázquez. Su marcha supone una importante pérdida para el Prado, aunque no es la única en el panorama del arte español. En los últimos años muchos directores, gestores y comisarios han cambiado de aires escogiendo centros de fuera de España para continuar su trabajo; es el caso de Agustín Pérez Rubio, que fue director del MUSAC y es actual director del MALBA en Buenos Aires, o Marta Gili, que dirige el Jeu de Paume en París tras pasar por el departamento de fotografía de la Fundació La Caixa, por citar algunos. Ahora queda un puesto vacante por cubrir en el Prado, que tras el paso de Finaldi deja el listón muy alto.