La XI edición de esta Bienal, iniciativa del Ministerio de Fomento en colaboración con el Consejo Superior de Arquitectos y algunas universidades españolas ha prestado especial atención a la arquitectura útil y social, alejándose de ideas suntuosas y futuristas de otros premios nacionales e internacionales. El primer premio se ha otorgado a un edificio diseñado por el estudio Zigzag arquitectura que acoge más de un centenary de viviendas protegidas y que se integra perfectamente en el entorno industrial de la ciudad. Entre los galardones cabe destacar por este carácter social el de Vivienda de Protección Oficial concedido al proyecto de viviendas para jóvenes en la madrileña zon de El Rastro, realizado por Mónica Alberola, Luís Díaz-Mauriño y Consuelo Martorell. En la parte de Urbanismo, el premio que carece de dotación ecónomica ha recaído en el plan de reordenación de Montmeló de Jornet, Llop y Pastor. Otro rasgo importante de esta bienal ha sido el gran número de proyectos presentados, un total de 734, número que duplica los de la convocatoria anterior.