OPINIÓN

Observamos cada día con más sorpresa, y ya a veces con indignación, la falta de seriedad y de profesionalidad en el sector de la información. No vale recurrir al tema de la crisis, porque si ya hemos apuntado más de una vez que “no todo es cuestión de dinero”, nos parece más que absurdo asociar la prima de riesgo con la copia y el robo de textos e ideas. Sobre todo cuando estas actitudes las cometen (o perpetran) personas que no saben diferenciar la prima de riesgo con el riesgo de la prima. Siempre ha habido plagios, unos denunciados y otros no, siempre ha habido copias más o menos evidentes, más o menos castigadas, pero es que ahora con Internet y la falta total de límites, reglas y fronteras, se confunde absolutamente la libertad con el derecho al robo.


Estamos acostumbrados a que los blogs, o algunos blogs, cuenten todo tipo de maldades, que los rumores se mezclen con las noticias, que los insultos se confundan con las opiniones. Parece que ante eso no se puede hacer nada. Cuando se insulta escondido en el anonimato o en el seudónimo, y se hace a través de Internet, parece que nadie tiene responsabilidad. Pero los efectos son igual de perniciosos. Nadie podría hacerlo en un texto sobre papel, porque aquí sí hay leyes, límites, derechos. Igualmente si se copia un texto publicado en una revista o en un libro se puede denunciar, uno puede defender su trabajo… si se entera, claro. Pero si te copian en una web. ¿Qué pasa entonces? Hay varios portales en castellano que se alimentan sistemáticamente con los textos que ustedes pueden leer en esta web, páginas web con publicidad y con su difusión propia. Copian nuestras noticias (incluso estos textos de opinión) con fotos y todo y no mencionan el origen, ni respetan el trabajo ajeno. Así llenan su espacio, con el trabajo de los demás. De unas nos hemos enterado, incluso alguno nos piden colaboraciones con una desvergüenza que solo se justifica con la ignorancia y la falta de profesionalidad más absoluta. Nos están copiando y encima nos piden que colaboremos con ellos ¿Cómo? ¿Enviándoles las noticias a ellos antes de publicarlas nosotros? No son ni siquiera conscientes de que lo que hacen es un delito, que copiar en los exámenes escolares estaba mal y te suspendían, que si plagias un texto, un artículo, te pueden denunciar… un alto responsable cultural en México, reciente ganador de un premio literario, ha perdido puesto, prestigio y dinero al demostrarse que su éxito se debe al plagio… si se hubiera dedicado a escribir en la red no habría pasado nada ¿no le habría pasado nada?


Ante la copia, el plagio, el robo en la red nadie puede protestar, Internet es libre… es como un mar lleno de piratas que navegan asaltando a todo tipo de embarcaciones, de lujo o de pesca, no importa. No hay policía ni leyes ni nadie que pueda defender el trabajo ni los derechos de las revistas digitales. Urge que las asociaciones pertinentes se pongan manos a la obra, porque no se puede regular los derechos de las imágenes de los artistas pero no los textos de los que escribimos. Si hay un derecho de prensa escrita… digo yo que también afectará a las webs en Internet.


Por otra parte las agencias de publicidad, abocadas a los medios digitales y la consecuente publicidad en estos medios, se guían masivamente por los datos de Google o similares, manipulados claramente por agencias que mueven el seguimiento en las redes de cientos de personas… creando perfiles falsos que aumenta las entradas en cada web. ¿La calidad? ¿Qué es eso? Esto es como el envés de una sociedad de derecho, un lugar sin leyes donde sólo la trampa y el truco funcionan. Porque no se trata solamente de tener audiencia, de número de tuits, de cantidad de seguidores, sino de honradez y de profesionalidad. No se trata de robar los contenidos, sino de crearlos, de hacer y de ser. Y si no es así, ¡¡¡todos al abordaje y sálvese quien pueda!!!


Imagen: Jürgen Klauke. Transformer, 1973. Cortesía del artista