Si en la nueva sala Bárbara de Braganza de Fundación MAPFRE podemos ver la retrospectiva de Vanessa Winship, primera mujer ganadora del premio Cartier-Bresson, ahora llega a la Sala Recoletos el mismísimo Henri Cartier-Bresson. La obra del autor ha podido verse en anteriores ocasiones, claro, —hoy se clausura precisamente una exposición de retratos del autor en la galería Michel Soskine de Madrid— pero ésta es la primera gran exposición retrospectiva que se realiza en Europa desde la muerte del autor. Organizada en colaboración con el Centre Pompidou de París, presenta más de 500 fotografías, dibujos, cuadros, películas y documentos que proceden de más de 20 colecciones internacionales: Fundación Cartier-Bresson de París, la Cinémathèque Française, The Metropolitan Museum of Art de Neva York, MoMA… La propuesta se sirve de tres periodos clave en la biografía de Cartier-Bresson para articular un recorrido que es a la vez cronológico y temático: el primero abarca de 1926 a 1935 y está marcado por los inicios fotográficos del autor, sus grandes viajes y el contacto con el surrealismo. De este movimiento le marcará la actitud: el espíritu subversivo, el placer del deambular urbano, la predisposición al encuentro azaroso, el juego. El segundo escenario trata el compromiso político del fotógrafo: “el ojo del siglo” era comunista, anticolonialista y estaba convencido de que era necesario “cambiar la vida”; esta es la época en que vuelve de EE.UU. a una Europa convulsa para fotografiar lo que allí acontecía. La tercera etapa que cubre la exposición comienza con la creación de la agencia Magnum en 1947; una retrospectiva en el MoMA ese mismo año podía haberle decidido a “ser artista”, pero prefirió ser reportero. Viaja por todo el mundo y firma reportajes sin dejar de lado los temas que siempre le interesaron. Son investigaciones, una suerte de antropología visual, que el propio autor definió como “una combinación de reportaje, filosofía y análisis (social, psicológico, y de otras índoles)”. Esta etapa concluye en 1970, cuando el fotógrafo abandona su actividad como fotoperiodista.
La exposición de la Fundación MAPFRE no olvida los clásicos pero quizás se caracteriza por revisar algunas de las fotos menos conocidas del autor. También descubrimos la faceta de Cartier-Bresson como cineasta: la muestra incluye, por ejemplo, La victoria de la vida, un documental propagandístico encargado por el Centro Sanitario Internacional que retrata el sufrimiento del bando republicano.
“El momento decisivo”, Magnum, su famosa Leica, que sus ojos eran como dardos (Nabokov)… De Cartier-Bresson se ha dicho casi todo ya; es el momento de mirar. (Fundación MAPFRE, Sala Recoletos, Madrid. Henri Cartier-Bresson Del 28 de junio al 7 de septiembre).