VÍDEO

Es difícil hablar de la obra de Keren Cytter de una manera integral, abarcarlo todo supondría más que un reto. Más de sesenta vídeos y siete libros, entre poemarios, guiones y novelas, sumando el hecho de que es fundadora de la compañía de Danza Internacional de Europa, hacen de ella una de las artistas jóvenes más proliferas. Destaca en el estilo del vídeoarte, empleando clichés, diálogos fragmentados o lineas argumentales repetitivas. Juega con la traducción y los subtítulos para redirigir la atención del público, relevando convenciones cinematográficas que suelen pasar imperceptibles para los espectadores y que se revelan en su producción. Influida por géneros como el thriller, sus obras parecen no tener sentido, jugando con elementos asociativos que muchas veces quedan a disposición de que el propio espectador elija el final de las mismas. Podemos decir, si nos fijamos en ese juego de elementos asociativos que pasan desapercibidos en gran parte de sus cortometrajes, que juega con la desorientación, muchos han querido compara su obra con las películas de Tarantino, por el hecho de que sus películas también juegan con esa idea de asociar escenas, objetos o personajes a tramas secundarias, jugando con clichés, pero reconstruyéndolos a través de elementos asociativos, o el hecho del uso más que recurrido de las narrativas fragmentadas o del uso de convenciones cinematográficas, lo que recuerda a los que ven su obra, que lo que ven no es más que una películas. Otro punto en común con el director es el uso exagerado, por definirlo de alguna manera, del humor, un humor casi experimental, jugando con los sentimientos de los que degustan su obra.

Ocean, una instalación de vídeoarte, representa una realidad social a través de los modos experimentales de narración, explorando los límites entre la realidad y la ficción. Este trabajo se caracteriza por la fractura de la narración, rompiendo la linealidad de la misma, llegando al extremo de crear confusión. Los diálogos se manipulan posteriormente, se crean rupturas del espacio y del tiempo, bucles circulares, se rompe la narrativa produciendo una sensación de desplazamiento. La obra parece no tener fin, convivirse en un bucle infinito.