Hace exactamente treinta años la ciudad de Nueva York era un hervidero, uno de los puntos calientes al que acudían artistas y creadores en un momento complicado a nivel global y local en el que Europa estaba inmersa en una severa crisis económica, la paz en Oriente Medio se tambaleaba por momentos, el sida era una pandemia que aterraba a la población y, en los Estados Unidos, se vivía un momento convulso marcado por los continuos debates en torno a temas calientes como el control del armas, la sanidad, las luchas raciales o los derechos gays. La música, el arte o la literatura sirvieron entonces para expresar las reacciones en torno a todos estos asuntos, generando múltiples movimientos y nuevas formas de expresión que hoy son canónicos pero que, entonces, fueron pioneros.

El New Museum ha querido rendir homenaje al año 1993 en la ciudad de Nueva York con una exposición que, como si de una cápsula del tiempo se tratara, ha recogido algunas de esas manifestaciones en las que se mezclaba la alta y la baja cultura. Un año y una ciudad a examen de modo que regresamo al origen de ciertos temas como las políticas de género, la crítica institucional o la globalización: temas que aún hoy están en boga y a los que los artistas vuelven a recurrir, treinta años después, ante un contexto glocal muy similar al de entonces.

En la exposición que ha comisariado Mssimiliano Gionni hay cabida para piezas de Coco Fusco, Nan Goldin, Féliz González-Torres, Glenn Ligon, Kiki Smith, Pepón Osorio, Sarah Lucas, Hannah Wilke y muchos más. Una selección que no pretende convertirse en una representación canónica de los años noventa, sino en un recordatorio de algunas de las cosas que sucedieron en una ciudad y en unos ambientes que, treinta años después, han cambiado por completo pero que, dadas las similitudes con el momento actual, podrían regresar en cualquier momento. Hasta el 26 de mayo.

Imagen: Pepón Osorio. Scene of the Crime (Whose Crime?), 1993.