Tania Pardo

Nuria Fuster (Alcoi, 1978) presenta su tercera exposición individual en la madrileña galería Marta Cervera, un espacio referente en la escena galerística nacional e internacional. Un lugar por el que han pasado artistas que, con el tiempo, son figuras clave del arte contemporáneo español como Lara Almarcegui, Fernando Sánchez Castillo, o, en este caso, Nuria Fuster.

La muestra titulada Don Quijote también esculpió el aire, está formada por diferentes esculturas, entre ellas, la que da nombre a la exposición, en la que un ventilador emana aire y moldea el espacio con partículas de CO2, alterando así nuestra posición en él. Una metáfora sobre los gestos o, dicho de otro modo, la representación de cómo alterar la realidad a través de la construcción de una ficción propia: “Don Quijote –explica la artista– esculpió la realidad a través de su visión. Su ficción fue real en tanto que existió para él. La muestra no trata tanto de hablar de Don Quijote, sino de ser él. Del mismo modo que transformaba los molinos en gigantes con su visión y fe, yo transformo una mesa en escultura. Cada uno de nosotros somos una lanzadera potencial para subvertir el objetivismo real”. Las piezas que forman parte de esta exposición recogen las características fundamentales de su obra: el interés por el uso de los materiales y lo volumétrico que se recoge en cada una de estas esculturas. Una obra coherente, brutalmente limpia y cargada de connotaciones que remiten a referentes fundamentales de la historia del arte como Beuys y, en este caso, más directamente, a Robert Rauschenberg o Sarah Lucas, sin olvidar a Oteiza.

En sus ensamblajes se interesa también por el proceso de construcción, obras que se modfician, que mudan, que cambian, en el sentido más duchampiano del término, cuando, por ejemplo, en Sin título (2012), utiliza una placa de hierro sobre la que deposita dos planchas que van derritiendo las patas –hechas con parafina– sobre la que se sostiene.

Como en todo su trabajo, la artista, indaga en la noción de escultura a través del uso de materiales y objetos que nos llevan a lo cotidiano. De hecho, la búsqueda de distintos materiales en lugares de construcción y desguaces o la reutilización de objetos forman parte del proceso de trabajo. Es evidente que a Nuria Fuster le interesa poner énfasis en la sensación de fisicidad y en el sentir de la propia escultura, incluso algunas de sus piezas parecen sugerir diferentes capas de piel.

Una obra coherente, donde el resultado de estas esculturas es una pulsión que parece debatirse entre el formalismo de lo volumétrico y la sinrazón de lo bello.

Imagen: Nuria Fuster. Vista instalaciones en la Galería Marta Cervera, Madrid.