Son malos tiempos para el cine y sobre todo para las salas de exhibición. Los cines Girona de Barcelona, nacidos en 1936, necesitaban digitalizar sus tres salas para renovarse o morir como muchas otras salas del país. Cada proyector cuesta cerca de 60.000 euros y decidieron pedir financiación a sus propios usuarios, a través de un carné por 30 euros que les da aceso a todos los estrenos.
La iniciativa de los propietarios ha tenido gran acogida y ya han expedido más de 3.500 carnés cuyo importe ha posibilitado la digitalización de sala y media. Para gestionar el uso del bono los empresarios ya han reservado parte del aforo de las salas a los socios.
Imagen: Vista de Cinemes Girona.