Hace ya casi un año que Charles Saatchi, uno de los coleccionistas más polémicos y afamados del mercado del arte actual, ofreció donar su espacio londinense, con su correspondiente colección de obras de los Young British Artists valorada en más de 25 millones de libras, al Estado británico. Lo que puede parecer un acto de desinteresado de altruismo y generosidad se vió ensombrecido por el hecho de que la galería perdió a su principal sponsor financiero, la casa de subastas Phillips de Pury & Co. Sin embargo sea su acción desinteresada o no, el hecho es que todavía no se ha encontrado ninguna entidad pública que se quiera hacer cargo de la gestión de este “obsequio”. De hecho hace tiempo que los gestores de la Saatchi Gallery rompieron las relaciones con el British Art Council dado que no llegaban a ningún acuerdo sobre todo en lo que respecta al hecho de que parte de esa colección se podría vender. No en balde continúan las búsquedas para encontrar a alguien que quiera a Saatchi.