El viernes el Reina Sofía volverá a cambiar, y no precisamente sus exposiciones, sino su forma de ser y de operar. Ante lo que se avecina, con un recorte confirmado del 25,5% para su presupuesto de 2013, Manuel Borja-Villel ha dado otra vuelta de tuerca a su modelo de gestión (que ya fue reforzado con la ley propia concedida el año pasado) y aprobará, el próximo viernes, la constitución de una fundación cultural privada de interés general. Su nombre: Fundación Museo Reina Sofía. Su objetivo: acelerar los trámites burocráticos, facilitar los acuerdos de colaboración con otras colecciones, las donaciones, los depósitos, difundir la colección, estimular los proyectos de investigación y, cómo no, involucrar el patrocinio de las empresas privadas. El principal escollo para que la nueva fundación empiece a rodar todos lo conocemos: el retraso en la aprobación de la ansiada Ley de Mecenazgo, que debido a los enfrentamientos entre los ministerios de Hacienda y Educación, Cultura y Deporte, no verá la luz hasta, por lo menos, el final de 2012.