El fallecimiento de Antônio José de Barros de Carvalho e Mello Mourão, conocido como Tunga, uno de los mayores representantes del arte brasileño contemporáneo, ha impactado a todo el mundo artístico. Llevaba desde el pasado mes de mayo internado en un hospital de Rio de Janeiro donde ayer fallecía dejándonos a todos un poco huérfanos. Nacido en el 1952, en Palmares, estado de Pernambuco, e hijo del poeta Gerardo de Mello Mourao y de la modelo Lea de Barros, vivía desde la década de 1970 en Río de Janeiro, donde se formó como arquitecto y urbanista. Sus obras se han expuesto por todo el mundo y ha conseguido tanto en Brasil como en el extranjero, todo tipo de reconocimientos, participando en las bienales de Venecia (1995 y 2001), Gwangju (2000) y Sao Paulo (1981), y en la décima edición de la Documenta de Kassel (1997). También participó en la exposición Brasil: cuerpo y alma, en el Museo Guggenheim de Nueva York, y otros importantes museos le dedicaron muestras individuales, como el Museo del Louvre en el que fue el primer artista latinoamericano en exponer sus obras.

Su trabajo es un claro heredero de la mejor tradición brasileña del arte performativo, aunque podemos hablar de una obra abierta que incluye trabajos de grandes dimensiones espaciales pero también la poesía, el video o las performances, un trabajo característico de la estética de un país que ha marcado la evolución del arte actual con sus artistas, y en el que la presencia de Helio Oiticica y Lygia Clark es un referente inevitable.