El arte ha perdido hoy a uno de los escultores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX: el británico Anthony Caro (Surrey, 1924) ha fallecido de un ataque al corazón a la edad de 89 años. Formado en la escuela de la Royal Academy de Londres y en el estudio de Henry Moore, renunció pronto a la figuración. Se relacionó con David Smith, con él compartía modos de hacer, con el que fuera el crítico del expresionismo abstracto, Clement Greenberg, que abogaba en ese momento por la abstracción de campos de color, y el pintor Kenneth Noland, que anunciaba en su pintura uno de los caminos que seguiría el arte en la década de los 60. Caro tuvo un destacado papel como docente e influyó, ya fuera porque le siguieron o porque reaccionaron contra su abstracción geometrizante, en el nacimiento de una importante generación de escultores en Reino Unido a la que pertenecieron, entre otros, Richard Deacon, Richard Long o Barry Flanagan. Una de sus esculturas de formas geométricas, colores planos y materiales industriales presidió, como un guiño a su papel como antecedente inmediato, la entrada del New Museum durante la exposición que institucionalizó el Minimalismo: Estructuras primarias (1966).