Inesperadamente, Ramón de Soto (Valencia, 1942) fallecía en la madrugada del 18 de octubre, después de asistir a una inauguración en la Fundación Frax. En la cena posterior se sintió indispuesto y perdió el conocimiento, falleciendo poco después. Además de ser uno de los artistas más destacados del panorama artístico valenciano, el escultor era vicepresidente del Consell Valencià de Cultura (CVC). Además de su trabajo como artista fue uno de los impulsores de la Escuela de Bellas Artes de Valencia, de la que fue decano. Artista involucrado en la lucha contra la dictadura, fue un experimentador tanto de materiales como de formas. En los últimos años realizó diversas esculturas públicas de marcado carácter conmemorativo. Realizó una gran exposición en el IVAM que recuperaba sus investigaciones sobre la relación entre la muerte y el sexo, tema que desde su regreso de su estancia en Italia ocupaba sus idearios artísticos junto con la idea de la memoria y la relación con el paisaje. Una muerte inesperada y que impide sin duda la culminación de todo un largo trabajo.