Alejado de la primera línea expositiva, José Hernández (Tánger, 1944, Málaga 2013) falleció el pasado jueves a los 69 años de edad, en la ciudad de Málaga, de la que era Hijo adoptivo. En su juventud conoció y vivió muy cerca la escena cosmopolita de su ciudad, trasladándose luego a Madrid, donde su trabajo como grabador, dibujante e ilustrador tapó en gran medida su obra pictórica.
Heredero de un surrealismo absolutamente onírico y lleno de oscuridad y penumbra, su obra es una isla solitaria en medio de las tendencias y corrientes de moda, de las que es ajeno totalmente a pesar de conocerlas de cerca. Premio Nacional de Bellas Artes en 1981, Premio Nacional de Arte Gráfico en el 2006, era miembro de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Sevilla, Miembro de las academias de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y de la de Academia Europea de las Ciencias, las Letras y las Bellas Artes de París. Culto y exquisito como artista, realizó escenografías en montajes teatrales con Francisco Nieva, entre otros. Su faceta como grabador, de características profundamente artesanales, es sin duda la más conocida.

Alejado de la primera línea expositiva, José Hernández (Tánger, 1944, Málaga 2013) falleció el pasado jueves a los 69 años de edad, en la ciudad de Málaga, de la que era Hijo adoptivo. En su juventud conoció y vivió muy cerca la escena cosmopolita de su ciudad, trasladándose luego a Madrid, donde su trabajo como grabador, dibujante e ilustrador tapó en gran medida su obra pictórica.
Heredero de un surrealismo absolutamente onírico y lleno de oscuridad y penumbra, su obra es una isla solitaria en medio de las tendencias y corrientes de moda, de las que es ajeno totalmente a pesar de conocerlas de cerca. Premio Nacional de Bellas Artes en 1981, Premio Nacional de Arte Gráfico en el 2006, era miembro de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Sevilla, Miembro de las academias de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y de la de Academia Europea de las Ciencias, las Letras y las Bellas Artes de París. Culto y exquisito como artista, realizó escenografías en montajes teatrales con Francisco Nieva, entre otros. Su faceta como grabador, de características profundamente artesanales, es sin duda la más conocida.