“Il est parti” (Partió). Así confirmaba la nieta de John Berger su fallecimiento a los 90 años en Antony (París). El pintor, novelista, poeta y crítico de arte deja tras de sí un enorme legado de textos que forman parte de la memoria de todos: G, Modos de ver, El cuaderno de Bento, Siempre bienvenidos, Puerca tierra o Rondó para Beverly, libro recientemente publicado a modo de homenaje para su esposa fallecida en 2013. Comenzó su andadura estudiando en la Central School of Art de Londres, que tuvo que abandonar para enrolarse en el ejército británico en 1944; pero pronto retomó sus estudios, esta vez en la Chelsea School of Art. A pesar de que poseía una pasión innata por la pintura, cerca de la década de los 60 abandona su faceta como pintor y se vuelca en la literatura. Eso sí, el arte siempre estará ligado en la obra literaria de Berger; tal es así que en 1972, la BBC emite una serie de televisión junto a la que se publicó el texto Modos de ver. Entonces, Berger jamás sospecharía que dicho libro marcaría a toda una generación de críticos de arte y que él mismo llegaría a ser considerado por el diario The Guardian como “uno de los escritores más influyentes de su época”.

No obstante, Berger también exploró otro tipo de géneros en la creación de sus obras. En Un hombre afortunado el autor seguía a un médico rural en su vida diaria, haciendo un alarde poético en cada una de sus páginas; en Hacia la boda narra una historia de amor en los tiempos del sida, allá por la década de los 90; o, incluso, se metió en la piel de un perro callejero que hace de guía al lector por el mundo de chabolas y chatarras para escribir la novela King, una de las más memorables. El cine tampoco se le escapó a Berger, que ejerció de guionista en películas como Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000, dirigida por Alain Tanner en 1976. John Berger, sin duda, seguirá siendo fundamental en el estudio de Historia del Arte y sus novelas continuarán siendo referentes en la literatura británica.