En 1909 Sergei Diaghilev llevaba a la ciudad de las luces lo que el tiempo ha confirmado como algunos de los espectáculos teatrales más brillantes de la historia. “Todo ballets, nada de ópera” avisaba Diaghilev mediante telegrama al promotor de lo que sería una primera temporada que acabó por repetirse, mediante nuevas colaboraciones, incorporaciones y actuaciones, en un espectáculo afincado durante veinte años en los teatros de París. Precisamente la exposición que ahora puede ver sen CaixaForum Madrid establece un recorrido visual y documental por estas dos décadas en las que, indiscutiblemente, arte y música fueron de la mano dando la posibilidad a los artistas de vanguardia a efectuar vesuarios y escenografías impensables en otros ámbitos más clásicos pero que, incluso dentro del contexto teatral más relajado y menos rígido que el museístico, fueron tremendamente revolucionarios no sólo por las contribuciones de artistas como Matisse, Picasso, Sonia y Robert Delaunay, Braque, Derain o Goncharova sino, sobre todo, por la sinestesia que acontecía cuando sus propuestas se unían a las músicas de Ravel, Falla, Stravinski, Prokofiev o Korsakov y a las piruetas y acrobacias de bailarines como Fokine, Nijinsky, Pavlova, Karsavina o Massine. Producida por el Albert and Victoria Museum la exposición incluye una sección especial dedicada a la relación de los ballets rusos con España ya que, muchos de los artistas que colaboraron en ellos, procedían de nuestro país. Vestidos, partituras, fotografías, carteles, programas y así hasta doscientos objetos más puede verse hasta el 3 de junio.