Un buen ejemplo de elegancia y sobriedad pero también de saber hacer y dominio del espacio es lo que nos demuestra la exposición de Mitsuo Miura en el espacio de la galería Evelyn Botella en Madrid.


La experiencia y dominio del lenguaje plástico de Miura es un ejemplo para otros artistas que necesitan grandes presupuestos de producción. Menos es más, y con ese lema esencial el artista deja claro que su origen japonés, esa filosofia de la belleza y de la calma, del equilibrio entre elementos diferentes, sigue presente en su mente y en su trabajo. Desde sus comienzos Miura ha delimitado épocas de producción diversas, pero en las que siempre las formas y la luz eran permanentemente el centro. En esta ocasión una instalación en el espacio central de la galería y unas pinturas en la sala de entrada son suficientes para cumplir con el objetivo de crear un espacio de evocación, en el que unos recuerdos imaginarios se construyen con luz y apenas unos pocos elementos que crean unas columnas de color de una belleza mágica. El objetivo que se planteaba el artista era crear un lugar sin materia presentado como un paisaje interior, silencioso y armónico, donde el aire y la luz dibuja el ambiente en el que el espectador se adentra.