Una absorción de culturas e imágenes de distintos territorios mexicanos, recuerdos y misticismo es lo que defina la exposición De sangre y de plomo de Sergio Hernández en el MAMBO y que puede verse hasta el 19 de agosto. Consagrado como uno de los artistas aztecas vivos más importantes actualmente ha logrado que tanto críticos como historiadores, narradores y poetas hayan puesto los ojos en él. Sus obras resultan un compendio de todos los lugares en los que creció, dibujos coloridos, místicos, mágicos, realistas y espejo de una cultura con creencias muy arraigadas. El trabajo de Hernández ya ha recorrido América del Norte y Europa y, ahora en el MAMBO, se muestran piezas de la producción más reciente, con cuadros realizados con técnicas químicas antiguas y sustancias como albayalde –carbonato básico de plomo–.

Más de 40 obras de gran formato de las que destacan los Plomos, láminas metálicas realizadas con procedimientos alquímicos; los Ardientes, pinturas al óleo sobre base de arena, coloreadas con cinabri; y el Códice Hernandino-Mixteco, versión grabada e iluminada a mano de una serie pictórica basada en la tradición de la región Mixteca. Sergio Hernández ha sido galardonado con diversas distinciones como la Mención Honorífica en la III Bienal Iberoamericana, en el Instituto Nacional de Bellas Artes; o la Beca Creador Artístico del Sistema Nacional de Creadores de Arte entre 1994 y 1997. También ha participado en exposiciones colectivas principalmente en México, como 17 Artistas de hoy en México, en el Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo; en Chicago participó en 15 Artistas Contemporáneos de México, en el Museo del Centro de Bellas Artes; y, en Europa, ha estado presente en Alemania con varias exposiciones de las que destaca Imágenes y visiones. Arte mexicano entre la vanguardia y el presente, Museo Würth.

(De sangre y de plomo, en el MAMBO, Bogotá, Colombia. Hasta el 19 de agosto)