Este 5 de agosto se inaugura en Royal Academy of Arts una exposición dedicada a Matisse en la que se ofrece una visión particular de la colección del artista, y de las pinturas, esculturas y dibujos que inspiró. Todo en consonancia demuestra como la energía rica y magistral de Matisse dio lugar al collage de patrones y ritmos que encontró en los objetos que utilizaba para realizar sus trabajos. Estatuas budistas de Tailandia, figuras de Bamana de Mali, muebles y textiles del norte de África, sirviéndose de objetos provenientes de estos rincones, alejados del mundo, Matisse dibujó muchas de sus obras. De este modo, estos artículos le ofrecían puntos de partida a los que volver una y otra vez, por lo que están muy presentes en diferentes formas y en distintos periodos de su producción, reinventados en cada nuevo escenario.

Para Matisse, la escultura africana y las máscaras supusieron toda una revelación, sugiriendo modelos más expresivos para representar la figura y cara humana, lo que le proporcionó influencias más allá de lo puramente occidental. En su estudio de Niza también estaban presentes numerosos objetos del mundo islámico que le servían para crear los conjuntos sensuales de sus odaliscas. La caligrafía china y textiles de origen africano también estuvieron muy presentes en sus trabajos, coincidiendo con su etapa de experimentación con los recortes y con la pretensión de invención de su propio lenguaje simplificado de signos.

(Matisse in the Studio en Royal Academy of Arts, Londres. Desde el 5 de agosto hasta el 12 de noviembre de 2017)