El espacio cavernoso, oscuro y pétreo de la Abadía del Monaterio de Silos contextualiza a la perfección el acercamiento siniestro que el artista madrileño Mateo Maté considera cuando enajena los objetos cotidianos y los destierra a un uso diferente de aquel para el que fueron creados. Una gafas viejas, unos zapatos, una cama antigua o una pila de periódicos se alzan en el aire, suspendidos en la calma ancestral de Silos, conformando la instalación que Maté ha creado para esta exposición. Una constelación aérea de deshechos que se patentizan por su presencia física y se duplican mediante la grabación que los circunda, los vigila, los acosa y los proyecta en un mismo espacio/tiempo; obligando al que contempla la escena a una sensación de dualidad forzosa -lo real y lo irreal-, a la paradoja de lo material y lo inmaterial, conceptos que, por otro lado, enlazan a su vez con la vida monástica y con el plantemiento en torno a la cotidianeidad forzada que habitualmente trabaja este artista. Una pieza inquietante que se puede visitar hasta el 27 de junio.