Las máscaras ocultan el rostro, ayudan a proteger la identidad de la persona que lo usa y envuelven en un halo de secretismo todo lo que envuelven. Sara Ramo muestra en su primera exposición individual que consta de un vídeo y un grupo de esculturas, en donde las máscaras son el centro de atención, o más bien el catalizador entre la obra y el expectador. Los ayudantes, es un vídeo  en el que doce seres enmascarados deambulan por un paisaje en mitad de la noche, acompañados por sus intrumentos musicales. Una especie de ritual nocturno, de música, con toques mágicos, que juegan con la luz de unas hogueras, unico foco de luz en la obra. De esas máscaras, confeccionadas para el vídeo, nace la segunda parte de la exposición: Matriz y la perversión de la Forma (Variación I), un conjunto de esculturas que la artista madrileña presentó en Sao Paulo en el 2015. Al confeccionar las máscaras para el vídeo, estas fueron destuidas, y en vez de repetir el proceso, los moldes se convirtieron en esculturas. La exposición es un juego entre la repetición sistematica y la idea origen, como un molde, que es protector y que da origen a una pieza, se convierte en la propia idea de obra artística mediante el cambio de forma. La exposición termina cuando ese aura mágica que otroga la noche se ve invadida por la aparición del día.

(Los ayudantes, Sara Ramo, Travesía Cuatro, Madrid. Del 9 de junio al 26 de julio del 2016)