Hace un par de días entré a comprar en un supermercado de Madrid, era una compra habitual. Cuando me acerqué a uno de los estantes, observé hasta qué punto el arte está presente en nuestra vida cotidiana. Alcé la mano y alcancé una lata de sopa Campbell, aquella misma que, en el año 1962, convirtió en obra de arte Andy Warhol, padre de la cultura pop. Muchos consideran que el urinario de Marcel Duchamp es una de las obras más influyentes del arte del siglo XX, pero muchos pensarían en Warhol como el artista más relevante del siglo pasado. Primero, por su forma de entender la cultura, y segundo, por la influencia que, incluso treinta años después de su muerte, sigue teniendo. Para entender a Warhol, tenemos que entender la situación artística de Estados Unidos a mediados del siglo XX.

Estados Unidos se había convertido en el epicentro del arte, arrebatando esta categoría a Europa, que vivía sumida en distintas guerras, lo que causó un éxodo del mundo del arte a tierras americanas. En estos momentos tan convulsos, destacaban figuras como Jackson Pollock, baluarte del expresionismo abstracto, en el que se veían reflejadas las virtudes del americano al que todos querían parecerse: patriótico y ejemplar. Es importante conocer estos hechos para poder evaluar el terremoto artístico y social que supuso la figura de Andrew Warhol.

Nacido en 1928, Warhol desarrolló su arte en distintos campos culturales, cierto es que como artista plástico y creador de cine experimental, desempeñó un papel crucial en el nacimiento y desarrollo del Pop Art. Warhol excedía y sobrepasaba la palabra “artista”, era nexo de unión entre el mundo de los intelectuales y los artistas, de los aristócratas y las celebridades de Hollywood y de las modelos y los bohemios. Era aquello que la sociedad americana desechaba pero, que sin saberlo, necesitaba.

Treinta años después de su muerte, la obra de Warhol, sigue más viva que nunca, presente en todos los campos socioculturales de hoy en día. Artísticamente influye en el mundo del actual arte popular, pintura, fotografía, cine e incluso el panorama del mundo televisivo sigue influido no sólo por la obra del americano, si no también por su forma de entender la vida. Su relación con el mundo de los famosos en Estados Unidos y con el mundo más underground, propició que Warhol uniese dos mundos que hasta ese momento era impensable que se mezclasen. Además, consiguió unificar la música, el cine, la fotografía y el arte en general. Algunos ejemplos los podemos ver en la adopción de la banda The Velvet Underground, a los que convirtió en un icono del movimiento pop. Su relación con David Bowie o John Lennon, le llevó a introducirse en el mundo del videoclip, estas mismas relaciones le sirvieron para colocarse dentro de la élite artística del momento.

No es de extrañar que a día de hoy la sombra de Andy Warhol se proyecte sobre el mundo del arte en todas sus facetas, consiguiendo estar más presente que nunca. Como bien dijo una vez: “En el futuro, todo el mundo será famosos durante 15 minutos”. Lo suyo, sobrepasó esos quince minutos, se adelantó a la prensa amarilla y a los reality shows, al mundo del videoclip y del arte pop, consiguió hacer sombra al mismísimo Pollock, riéndose de él en una de sus obras, que tenía como máxima “Tú también puedes hacerlo”, implementó en el mundo del arte el trabajo en cadena, la producción en masa y asentó los cimientos del movimiento underground. Y es que, hoy en día, todavía puedes comprar una lata de sopa Campbell en el centro de Madrid.