OPINIÓN

Decían los hermanos Marx, “¡Esto es la guerra, más madera!”. Pues algo así se debe oír en los pasillos del Ayuntamiento de Madrid. Me gustaría saber a quién se le ha ocurrido la brillante idea de ofrecer diez millones de euros para que un arquitecto haga su propio museo, sobre él mismo, en la ciudad de Madrid (una vez descartadas Nueva York, París, Buenos Aires y Bolonia…). El agraciado es Emilio Ambasz y la ubicación el Paseo del Arte, es decir, Paseo del Prado 30. No hay dinero para libros, no hay dinero para una programación cultural mínimamente digna, los centros “culturales” de este Ayuntamiento tan preocupado por la obra del señor Ambasz se alquilan para todo tipo de eventos, aunque nada tengan que ver con la cultura. Se degrada continuamente el nivel de las actividades, cada vez menos, que realiza el Departamento de Cultura de la ciudad, que es prácticamente inexistente y que tiene más huecos por llenar cada mes, pero se van a dar diez millones de euros para la creación de otro museo. No saben qué hacer con el museo del Ayuntamiento de arte moderno (realmente este gobierno no sabe qué hacer con nada) pero se plantea un nuevo museo. ¡Alegría!, pobres pero rumbosos, que no se diga. Le “birlamos” el proyecto a Nueva York, a París o a São Paulo, ¿Quién dijo crisis?


No vamos a recordar los recortes en salud, dependencia social, infraestructuras o educación que sufre Madrid, ni vamos a hacer cálculos de lo que significan diez millones para los presupuestos municipales, pero nos gustaría saber en qué se basan quienes hayan tomado esta decisión, si han consultado con el colegio de arquitectos o tal vez con algún experto en la materia, en esta o en cualquier otra materia, ¡por Dios!


Si algo no se necesita en estos momentos es un museo nuevo. Ya tenemos en España decenas de museos que se cierran, que no tienen ni para pagar un mensajero –si tuvieran algo que enviar a algún sitio–, que no pueden ni hacer exposiciones, cuanto más comprar papel de wáter. Tenemos, además, todo tipo de museos y centros culturales, hasta un Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez, si mal no recuerdo con 600.000 euros puestos por el Ayuntamiento y Diputación locales, evidentemente ya cerrado o sin uso. Tenemos todo tipo de edificios nuevos inaugurados y sin uso, sin presupuesto, sin público. Somos como una tienda de envases vacíos, lujosos y carísimos, envoltorios vacíos que nadie quiere llenar con nada, que no sirven ya para nada. En estos últimos dos años se han desmontado las estructuras culturales de casi todo el país, desde Canarias o Baleares hasta Cataluña, Extremadura, Murcia, Aragón… Y a estas alturas Madrid “compite” con Nueva York o París por un museo… ¿es una broma, no?


Bien es cierto que Madrid es una de las autonomías más vacías de estructura cultural de todo el Estado. Tenemos el Museo de El Prado, el Reina Sofía o el Museo Thyssen, pero tienen un carácter estatal, no tienen nada que ver con el Ayuntamiento ni con la Autonomía, sólo están aquí dando un brillo que los sucesivos gobiernos municipales y autonómicos no han sabido potenciar ni compartir. Claro que tenemos el Circo Price y los circos del Parlamento y el Senado, y dentro de poco el de la pequeña Las Vegas que nos van a colocar en un lugar fuera de la ley. En esa línea habrá que tomarse lo de la creación de este museo Ambasz, y tal vez este mejor situarlo en un casino que en el Paseo del Prado… Y por cierto, nadie en Madrid llama al Paseo del Prado Paseo de las Artes. A ver si se enteran en el Ayuntamiento.


Imagen: Vista aérea del Paseo del Prado, Madrid.