El artista Markus Oehlen se define como hijo de los ochenta pero aclara que su pintura “no está anclada al pasado” Este alemán, nacido en 1956 y perteneciente al movimiento artístico Neue Wilde, expone una selección de sus obras pictóricas en la Galería Juana de Aizpuru en Madrid.

La influencia de la estética y música punk -ha incluido elementos sonoros en sus esculturas- sigue siendo una de sus constantes. La crítica le sitúa en el post-pop y él afirma “En una composición suelo usar naturalezas muertas, paisajes, retratos. Soy muy clásico en ese sentido. No hay narrativa, intento transportar sentimientos, atmósferas” y añade que quiere ponerle “las cosas difíciles al espectador”

En sus cuadros Oehlen se recrea en el uso de capas de pintura hasta conseguir que las formas y colores cautiven al observador. Ese impacto pictórico está relacionado precisamente con su actividad como músico y los principios de ruptura con el minimalismo de los Neue Wilde, o nuevos salvajes junto a su hermano y también artista Albert, Martin Kippenbeger, Georg Herold o Werner Büttner.

Tras un periodo de crisis en los noventa, Oehlen redifinió su estilo hacia una pintura más cargada, barroca, con colores que se mezclan con negros y flúor, y formas ondulantes, más arriesgadas como personajes retorcidos, emocionales e incluso radicales, alejadas de la pulcritud del minimalismo o de la vertiente del impresionismo abstracto por la que algunos de sus compañeros optaron.

Markus Oehlen estudió en la Staatliche Kunstakademie de Dösseldorf. Sus primeras exposiciones se remontan a finales de los setenta, y a partir de los noventa, destaca su escultura Pferd, caballo. Actualmente es profesor en la Academia de Bellas Artes de Munich.

(Markus Oehlen. Galería Juana de Aizpuru. c/Barquillo, 44. 1º. Madrid. del 15 de diciembre de 2015 al 23 de enero de 2016)