Evarist Navarro (Castelló de Rugat, 1959) uno de los escultores que representó el cambio generacional de la escultura en España, ha fallecido en el trascurso de una grave enfermedad que le tenía ya prácticamente apartado de la docencia y de la creación, las dos facetas más destacadas de su actividad. Navarro fue uno de los nombres básicos en un momento en el que la escultura cambiaba de piel, eran los ochenta y una generación salvaje en las obras pero pacífica en la vida, cambiaba por completo el rumbo de la historia del arte, demostrando que lo que parecía nunca sería. Sus obras, cercanas a la tradición del barro y de la alfarería se cargaban de poesía y delicadeza, con formas alegres, diferentes, nuevas. Pero estos jóvenes imaginativos y brillantes se fueron reconvirtiendo en amables profesores de Bellas Artes, dejando la creación para vivir de la docencia, de ello se beneficiaron sus alumnos, que siempre le consideraron esencial en su evolución, pero los demás perdimos a un artista que llega al final de su vida prácticamente olvidado por todos los que no pasaron por sus aulas. Los pocos que aún conservamos la memoria le recordaremos siempre como el gran escultor que un día fue, un poeta del barro, una mano sutil con los materiales y las formas. Buen viaje.