El Kunstmuseum de Basel ha devuelto a los herederos de Malevich uno de los dos guaches que la familia reclamó al haberlos adquirido el museo de manos de unos vendedores que no eran sus legítimos propietarios. Esos gouaches eran parte de las obras a las que el artista tuvo que renunciar cuando tuvo que volver a Moscú a petición de Stalin y dejar Berlín. En ese momento tuvo que depositar sus obras a conocidos. Finalmente el Kunstmuseum llegó a un acuerdo democrático con la familia que ahora disfruta de la vuelta de una de estas piezas forzosamente extraviadas.