Fue uno de los mejores y más notables pintores del siglo XX. Lucian Freud, fallecido en julio de 2011, dedicó toda su vida a captar el alma de los personajes que retrataba a través de su pintura. Alcanzaba su esencia espiritual mediante pinceladas realistas y descarnadas, burdas por su crudeza -nunca por su exquisita ejecución- y, a menudo, cargadas de un dramatismo -el de la vida- con el que conseguía alcanzar un nivel de emoción sólo comprensible para aquellos que, alguna vez, han contemplado su pintura. El retrato fue un género central en su trayectoria y por ello la National Portrait Gallery de Londres ha seleccionado, de entre más de setenta años de trabajo, 130 retratos realizados desde los 40 hasta el año de su fallecimiento. En la muestra hay obras inéditas que evidencian su intensa capacidad de observación, su franqueza y la maestría que supo convertir en su propio estilo. Las entradas de fin de semana para esta exposición están agotadas hasta abril, lo que evidencia el reconocimiento y la popularidad de los que gozaba este gran artista. Aun con todo merece la pena insitir y visitar esta muestra que permanecerá abierta hasta el 27 de mayo.