Una nueva edición de MACO confirma la vigencia de una cita internacional más allá del entorno latinoamericano. La feria mexicana es lo más parecido a una feria europea, tanto por el nombre de los expositores, como por las obras expuestas y, algo que destacar, por los coleccionistas y visitantes que se pueden ver por los pasillos. Desde Sam Keller, director de la Fundación Beyeler, hasta los numerosos coleccionistas europeos y norteamericanos que están presentes. Pero no todo es luz, también hay sombras, como el empeño por incluir una Zona Maco Diseño como parte de la feria que año tras año no alcanza el nivel necesario para estar a la altura del resto de la feria, y que parece más una concesión a un sector comercial de la sociedad local que una apuesta real por el diseño. MACO está dividida en las secciones: General, sección principal que alberga a las galerías internacionales de mayor trayectoria (con 70 galerías, de las que doce son españolas, si bien dos de ellas asentadas en México); Nuevas Propuestas (19 galerías, dos españolas) en las que se presentan proyectos individuales de artistas menores de 35 años; Zona Maco Sur, busca afirmar el espacio de la obra de arte como un espacio de reflexión sobre la colectividad y el mundo o sobre la colectividad en el mundo,(20 galerías ,cuatro españolas); esta dos secciones están comisariadas por sendos comisarios invitados; y finalmente, además de la ya comentada Maco Diseño, una sección de Arte Moderno, donde están los”picassos”, Calder, Tamayo, Lam, etc., que le dan a la feria un tono mayor, con la presencia de 10 galerías de las que dos son españolas. Al margen de la presencia española con galerías como Juana de Aizpuru, Oliva Arauna, Nogueras Blanchard, Angels, Bacelos, Palma Dotze, etc., están MAi36 de Suiza, James Cohan de USA, Max Wigram de Inglaterra, y muchas más de prestigio hacen que la oferta de la feria sea muy similar a cualquier feria europea, y desde luego nos recuerda mucho a ARCO en sus mejores tiempos. La presencia de artistas como Leon Ferrari (Gal. Ruth Benzacar de Buenos Aires) o Liliana Porter (Espacio Mínimo Madrid) es una de las notas agradables de la feria, además de algunas grandes obras y espacios como el de Juana de Aizpuru o la OMR mexicana de una selección casi de museo. Por supuesto abundan también ofertas de artistas fuera de lugar, instalaciones incomprensibles que bajo la idea de que todo lo expuesto es arte nos pueden hacer sonreír o avergonzar… como en cualquier feria de arte actual. Ahora sólo hace falta que las ventas acompañen el empeño de los expositores.

Una nueva edición de MACO confirma la vigencia de una cita internacional más allá del entorno latinoamericano. La feria mexicana es lo más parecido a una feria europea, tanto por el nombre de los expositores, como por las obras expuestas y, algo que destacar, por los coleccionistas y visitantes que se pueden ver por los pasillos. Desde Sam Keller, director de la Fundación Beyeler, hasta los numerosos coleccionistas europeos y norteamericanos que están presentes. Pero no todo es luz, también hay sombras, como el empeño por incluir una Zona Maco Diseño como parte de la feria que año tras año no alcanza el nivel necesario para estar a la altura del resto de la feria, y que parece más una concesión a un sector comercial de la sociedad local que una apuesta real por el diseño. MACO está dividida en las secciones: General, sección principal que alberga a las galerías internacionales de mayor trayectoria (con 70 galerías, de las que doce son españolas, si bien dos de ellas asentadas en México); Nuevas Propuestas (19 galerías, dos españolas) en las que se presentan proyectos individuales de artistas menores de 35 años; Zona Maco Sur, busca afirmar el espacio de la obra de arte como un espacio de reflexión sobre la colectividad y el mundo o sobre la colectividad en el mundo,(20 galerías ,cuatro españolas); esta dos secciones están comisariadas por sendos comisarios invitados; y finalmente, además de la ya comentada Maco Diseño, una sección de Arte Moderno, donde están los”picassos”, Calder, Tamayo, Lam, etc., que le dan a la feria un tono mayor, con la presencia de 10 galerías de las que dos son españolas. Al margen de la presencia española con galerías como Juana de Aizpuru, Oliva Arauna, Nogueras Blanchard, Angels, Bacelos, Palma Dotze, etc., están MAi36 de Suiza, James Cohan de USA, Max Wigram de Inglaterra, y muchas más de prestigio hacen que la oferta de la feria sea muy similar a cualquier feria europea, y desde luego nos recuerda mucho a ARCO en sus mejores tiempos. La presencia de artistas como Leon Ferrari (Gal. Ruth Benzacar de Buenos Aires) o Liliana Porter (Espacio Mínimo Madrid) es una de las notas agradables de la feria, además de algunas grandes obras y espacios como el de Juana de Aizpuru o la OMR mexicana de una selección casi de museo. Por supuesto abundan también ofertas de artistas fuera de lugar, instalaciones incomprensibles que bajo la idea de que todo lo expuesto es arte nos pueden hacer sonreír o avergonzar… como en cualquier feria de arte actual. Ahora sólo hace falta que las ventas acompañen el empeño de los expositores.
Imagen: Vista de obra de Liliana Porter en el stand de Espacio Mínimo.