María Peña Lombao

Sala tras sala, con tiento, los espectadores siguen el camino que marcan las luces de colores en continua variación. Quadratura agrupa ocho instalaciones realizadas con materiales desfasados: VHS, tiras de celuloide, cables de colores, bombillas fundidas, botellas de plástico etc., que actúan como soporte activo para denotar la utilidad estética de los deshechos tecnológicos. Sobre estos soportes que en su día fueron hallazgos, Daniel Canogar proyecta videos o imágenes, como en Circadian Rhythms; en esta obra, un vídeo ondula sobre la cortina de bombillas fundidas. La luz proyectada hace variar la obra a cada momento, igual que en el resto de las obras que se suceden casi como señales en un camino para no caerse.

Es de agradecer la concordancia entre lo que vemos en el MAC y las palabras del artista al hablar de su obra. En todo momento define su trabajo con pasión hacia el efecto óptico y retiniano de la obra de arte, lo cual nos exime de buscar un discurso donde sólo hay luces de colores en las que descansar la vista. Los materiales electrónicos de deshecho, como les llama Daniel Canogar, vestidos con luz fosforescente, suponen una manera de alejarse de la realidad que habita fuera, donde está toda la luz del mundo.

Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC). Hasta el 12 de mayo.

Imagen: Vista de la exposición Daniel Canogar. Quadratura en el MAC, A Coruña.